
De Meryl hay que destacar esa afición suya a indagar en el personaje adoptando acentos digamos exóticos (su famoso "I had a farm in Africa") y esa habilidad para representar auténticas sufridoras (en The French Lieutenant's Woman, Sophie's Choice, entre otras) o coquetear con la comedia (la reciente Mamma Mía). Si buscamos un epíteto, el viernes alguien propuso "versátil" y estoy totalmente de acuerdo, pero sería inexacto sin otros adjetivos como "divertida", "bromista" y "sensible". Lo que ha terminado por conquistarnos es esa amabilidad no fingida, como si ella se tratara de nuestra vecina de enfrente que sale pitando de casa para llevar a los niños al cole. Muchos de nosotros nos emocionamos minutos antes de que ella bajara las escaleras del escenario para recoger su premio, mientras en las pantallas podíamos ver un resumen demasiado comprimido con sus grandes personajes, de la Jill Davies de Manhattan a la Donna que en Mamma Mía! canta un rendido "The winner takes it all", pasando por Karen Blixen de Out of Africa, o su papel de cantante country en el último film de Robert Altman, A Prairie Home Companion. Un currículum que, como nos contó, a veces tiene que repasar cuando comparece ante la prensa, porque entre embarazo y embarazo, le quedan por ahí algunas lagunas... Qué mujer.






