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57 Zinemaldia - Festival de Cine de San Sebastián

El cartel del Zinemaldia es como una puerta de entrada a lo que nos espera el próximo mes de septiembre. Después de lo anodino de la imagen de la pasada edición, el de este año ha sido como un respiro de alivio, dentro de la ruptura que en los últimos años se ha dado en la imagen corporativa y comunicativa de nuestro Festival de Cine. Suscribo cada uno de los sustantivos que esta mañana ha otorgado al cartel Mikel Olaciregi, director del evento: luz, color, sobriedad, contención.

Tendrá un día menos de duración, con el fin de sostenerse con un presupuesto con recortes y actuar de una manera coherente con la actual coyuntura económica; el Zinemaldia no quiere renunciar a seguir siendo el plato fuerte cultural y social de Donostia, y a la vez plataforma de negocio con gran proyección tanto en el ámbito de la industria cinematográfica como en el del márketing puro y duro.

En adelante irán destilando en pequeñas dosis los contenidos de las secciones Oficial, Zabaltegi y Horizontes Latinos, con las películas a concurso y que compiten en el resto de los premios que se otorgan en el certamen. Igualmente, se irán dando a conocer nombres de participantes, invitados y premios honoríficos pero que, como siempre ocurre, no se desvelarán hasta el último instante, cuando todo esté bien atado.

En cuanto a Richard Brooks, preciosa la fotografía escogida para el cartel (y el vídeo de presentación que han montado) y suponemos para la portada del libro que el Festival y la Filmoteca Española están elaborando para documentar e ilustrar una retrospectiva más que atractiva. Quim Casas está involucrado en este trabajo, así como en el libro que Filmoteca Vasca y Zinemaldia dedicarán al ciclo de La contraola. En el cartel se puede ver a Brooks con Burt Lancaster, se supone que durante el rodaje de la impresionante Elmer Gantry (El fuego y la palabra, 1960) (que me corrija alguien si me equivoco). Es una foto en blanco y negro pero llena de lo que este año busca el Festival: luz, la luz de los proyectores, la luz de la tecnología, la luz que nos ayudará a salir del agujero de la crisis. Y un poco de color para alegrar ese cielo gris que no quiere abandonarnos.

Calle 14 © 2009

EL HOMBRE CON LA PIPA

Sin esperar a la presentación habitual que el Festival de Cine de San Sebastián hace a la prensa, se han anunciado dos retrospectivas (al parecer, este año no habrá una tercera) que comprondrán dos de las partes esenciales del Festival, que son el cine clásico y la revisión temática.

La retrospectiva temática este año abarca, bajo el título de LA CONTRAOLA: EL NOVÍSIMO CINE FRANCÉS, una selección de la producción más vanguardista del cine producido en el país vecino en los últimos diez años. Sin duda interesante para los que disfrutamos con el cine europeo, ya que una buena parte de esa producción no llega a nuestras pantallas. La pena es que yo apenas podré ver alguna de esas películas porque tengo que ocuparme de las que hizo "el hombre con la pipa".

Hay directores clásicos que están asociados físicamente a una figura o a un objeto peculiar; Hitchcock hizo marca de la casa su bocio y su obesidad; Fritz Lang el monóculo, John Ford el parche en el ojo, Almodóvar la indomable cabellera, Allen sus gafas de miope... La imagen que yo guardaba de Richard Brooks, menos mediático que los mencionados, era la de un tipo pulcro con su sempiterna pipa en la boca.

Bajo esa imagen, inmediatamente llegaban otras de sus películas. Newman, vaso en mano, con sus muletas en la habitación, y en ella, sobre la cama, Elizabeth Taylor; Burt Lancaster predicador charlatán encandilando a Jean Simmons; Robert Blake con la mirada perdida después de cometer ese crimen que tanto obsesionó a Truman Capote; Liz Taylor y Van Johnson y el París que vio Scott Fitzgerald de fondo...

Son las de Richard Brooks, antes escritor que director, películas sólidamente construídas sobre relatos densos que, a su vez, incluían la psicología compleja de escritores como los mencionados Capote, Fitzgerald, Tennessee Williams o Dostoievski, estando siempre Richard Brooks completamente involucrado en la elaboración de los guiones, con o sin ayuda de otros guionistas (algunos de renombre, como Gore Vidal).

La primera parte de su filmografía se desarrolla durante la década de los cincuenta; es el gran atractivo de esos filmes, la estética, el tecnicolor o el blanco y negro, el formato de aquellos años de una industria tan consolidada como en constante evolución, donde por encima de la tecnología seguían teniendo mucha más importancia el guión y el trabajo de los actores.

Como siempre me sucede en septiembre, trabajar con este material será un auténtico máster, además de un placer. Revisitar clásicos relegados hoy a los caprichos de la industria del deuvedé, y descubrir algunos que, gracias a las retrospectivas, se rescatan de las estanterías de las filmotecas para disfrute de cinéfilos.

Calle 14 © 2009

Mamma Meryl, Ciao Paul!


Antes de transmitiros esa carcajada colectiva en que Meryl fue capaz de convertir una rueda de prensa, no puedo pasar por alto la desaparición del actor favorito de muchos de nosotros. Una vez más, nos quedamos sin un intérprete irrepetible, porque será difícil que alguien pueda ofrecer una filmografía tan variada, completa y con los mejores directores de toda la historia del cine. Paul Newman era, más que una estrella, un actor; uno de los pocos grandes que han sido capaces de llevar una vida privada discreta y alejada de los flashes de Hollywood, y eso a pesar de no ser inmune a las tragedias o de tener otras actividades exitosas fuera de las cámaras: Newman's Own y los Hole in the Wall Camps, o las carreras de coches, una pasión de la que no hace tanto se retiró. Hace poco celebró cincuenta años de matrimonio junto a la mujer de su vida, Joanne Woodward, magnífica actriz que protagonizó casi todas las películas que Newman dirigió, destacando Rachel, Rachel y The Effect of Gamma Rays on Man-in-the-Moon Marigolds. Mencionar las películas de Newman y escoger las favoritas de entre todas ellas sería una labor de días y días y días... Las webs, los periódicos y las revistas darán toda clase de detalles biográficos y filmográficos. Yo aquí sólo quiero apuntar que es muy difícil escoger una película, pero esta tarde, en su honor, yo voy a ver THE STING (El golpe, George Roy Hill, 1973).

Las horas con Meryl

Por primera vez en muchos años me las he arreglado para ver de cerca a una de las más grandes. Confieso que hace años renegaba de sus trabajos, no sé por qué, quizá no comprendía ese meterse tan a fondo en la caracterización de sus personajes, pero con el tiempo y con la llegada de papeles comprometidos y sorprendentes (The Hours y Adaptation, por mencionar dos recientes), he valorado cada vez más no sólo sus dotes interpretativas, sino su habilidad para escoger personajes. Echad un vistazo a la rueda de prensa y a la ceremonia de entrega del premio Donostia 2008 a Meryl Streep. Actos breves, divertidos y emocionantes, en los que te das cuenta de lo mucho que ha dado de sí su carrera y lo que le queda todavía por aportar. Pocos video-clips pueden compilar tantas grandes películas como las de la filmografía de una mujer que parece estar viviendo siempre en la plenitud de su carrera, a pesar de que, como ella bromeaba, lleva planteándose desde los cuarenta años que "éste es mi último año en el cine". Ella estuvo así de cerca:


De Meryl hay que destacar esa afición suya a indagar en el personaje adoptando acentos digamos exóticos (su famoso "I had a farm in Africa") y esa habilidad para representar auténticas sufridoras (en The French Lieutenant's Woman, Sophie's Choice, entre otras) o coquetear con la comedia (la reciente Mamma Mía). Si buscamos un epíteto, el viernes alguien propuso "versátil" y estoy totalmente de acuerdo, pero sería inexacto sin otros adjetivos como "divertida", "bromista" y "sensible". Lo que ha terminado por conquistarnos es esa amabilidad no fingida, como si ella se tratara de nuestra vecina de enfrente que sale pitando de casa para llevar a los niños al cole. Muchos de nosotros nos emocionamos minutos antes de que ella bajara las escaleras del escenario para recoger su premio, mientras en las pantallas podíamos ver un resumen demasiado comprimido con sus grandes personajes, de la Jill Davies de Manhattan a la Donna que en Mamma Mía! canta un rendido "The winner takes it all", pasando por Karen Blixen de Out of Africa, o su papel de cantante country en el último film de Robert Altman, A Prairie Home Companion. Un currículum que, como nos contó, a veces tiene que repasar cuando comparece ante la prensa, porque entre embarazo y embarazo, le quedan por ahí algunas lagunas... Qué mujer.

Donostia, año Monicelli


Bien, por fin un rato para acercarme al blog. Qué decir, divisando la recta final de nuestro Zinemaldia. Hoy no hago más que escuchar eso de "vaya ojeras, chica". Sí, hoy es uno de esos días que o me tomo un RedBull o no aguanto. Si hay una época del año en que mi consumo de cafeína supera con creces la media es ésta. Por mucho que te guste el cine, es muy duro estar dentro de una sala desde las cuatro de la tarde hasta prácticamente la una de la mañana. Menos mal que el cine de Monicelli, a veces mediocre, a veces brillante y muchas veces divertido, y eso compensa.

A estas alturas voy cumpliendo mi estricto plan de sesiones. Y no nos podemos quejar, el ciclo funciona bien, la gente se divierte, y de vez en cuando descubrimos alguna perla que desconocíamos. Monicelli pasó por Donostia y se fue, y allí está en su casita de Roma, Vicino al Colosseo, descansando del ajetreo. No tuve la oportunidad de verle, lástima.

Si me preguntan por otras películas, ni idea. Estoy totalmente desconectada del resto del festival. La gente opina sobre lo que ha visto y con algunas películas, como la de Jaime Rosales, hay división de opiniones. Yo vi Tropic Thunder antes del comienzo del festival y, pese a Ben Stiller, Jack Black y Tom Cruise, que no son precisamente mis actores favoritos, la película me gustó por lo cínica, crítica y bestia que es; Hollywood dentro de Hollywood.

Si tengo que quedarme con algún título, revisar "I soliti ignoti" ha sido un auténtico placer. "Guardie e ladri" me la reservo para verla en casa, pero del resto, os recomendaría "Parenti serpenti", "Vita da cani" y, por supuesto, "La grande guerra". Muy recomendable "Risate di Giogia" con una magna Magnani. Contaré más, habrá alguna foto, actualizaré links, pero cuando me recupere de ésta...