Make someone happy
Añado a continuación un enlace a una entrevista muy interesante que le ha hecho ANTHONY TOMMASINI, un crítico de música clásica, acerca de su capacidad vocal. En inglés...
http://www.barbrastreisand.com/us/news/fine-instrument-classic-instinct-new-york-times-interview
Barbra Streisand en Donostia-San Sebastián
Ayer visitó el Guggenheim de Bilbao y, al parecer, pasará el fin de semana en Donostia-San Sebastián.Y pensar que trabajo a cincuenta metros de la Suite en la que el matrimonio Brolin-Streisand se aloja.
http://noticiasdegipuzkoa.com/ediciones/2009/08/28/mirarte/cultura/d28cul44.1573391.php
(www.eitb.com)
Love is the answer

Love Is The Answer Deluxe CD
CD 1
* 1. "Here's To Life" (Artie Butler/Phyllis Molinary)
* 2. "In The Wee Small Hours" (Bob Hilliard/David Mann)
* 3. "Gentle Rain" (Luiz Bonfa/Matt Dubey)
* 4. "If You Go Away" (Jacques Brel/Rod McKuen)
* 5. "Spring Can Really Hang You Up The Most" (Tommy Wolf/Fran Landesman)
* 6. "Make Someone Happy" (Jule Styne/Betty Comden/Adolph Green)
* 7. "Where Do You Start?"(Johnny Mandel/Alan Bergman/Marilyn Bergman)
* 8. "A Time For Love" (Johnny Mandel/Paul Francis Webster)
* 9. "Here's That Rainy Day" (Johnny Burke/Jimmy Van Heusen)
* 10. "Love Dance" (Ivan Lins/Gilson Peranzzetta with English lyrics by Paul Williams)
* 11. "Smoke Gets In Your Eyes" (Jerome Kern/Otto Harbach)
* 12. "Some Other Time" (Leonard Bernstein/Betty Comden/Adolph Green)
* 13. Bonus Track - "You Must Believe In Spring" (Michel Legrand/Alan & Marilyn Bergman)
CD 2 (Vocal con cuarteto)
* 1. "Here's To Life" (Artie Butler/Phyllis Molinary)
* 2. "In The Wee Small Hours" (Bob Hilliard/David Mann)
* 3. "Gentle Rain" (Luiz Bonfa/Matt Dubey)
* 4. "If You Go Away" (Jacques Brel/Rod McKuen)
* 5. "Spring Can Really Hang You Up The Most" (Tommy Wolf/Fran Landesman)
* 6. "Make Someone Happy" (Jule Styne/Betty Comden/Adolph Green)
* 7. "Where Do You Start?"(Johnny Mandel/Alan Bergman/Marilyn Bergman)
* 8. "A Time For Love" (Johnny Mandel/Paul Francis Webster)
* 9. "Here's That Rainy Day" (Johnny Burke/Jimmy Van Heusen)
* 10. "Love Dance" (Ivan Lins/Gilson Peranzzetta with English lyrics by Paul Williams)
* 11. "Smoke Gets In Your Eyes" (Jerome Kern/Otto Harbach)
* 12. "Some Other Time" (Leonard Bernstein/Betty Comden/Adolph Green)
Estamos de enhorabuena, porque aquí hay un buen puñado de excelentes canciones, sólo al leer los nombres de los compositores nos podemos hacer una idea de la calidad del material que nos ofrece en este álbum.
Es una selección que se acerca, cada vez más, a la excelencia de su repertorio de los años sesenta, en los que frecuentaba temas de Gershwin, Bernstein, Kern, Styne, Arlen, Berlin...
Sin duda lo más atractivo de todo esto es la versión con cuarteto de Jazz, con la imponente Diana Krall al frente, que es lo que los fans -como yo- cansados de tanto arreglo orquestal excesivamente edulcorado (algo que ha primado en sus últimos diez álbumes de estudio), íbamos pidiendo en foros, listas de correo y demás puntos de encuentro de los aficionados. Nuestras plegarias en forma de e-mail no han caído en saco roto, y dentro de poco tendremos esa versión más íntima (y esperamos que jazzera) de Barbra. Una intérprete que está perdiendo voz, pero a la que todavía le queda mucho que cantar.
PD, alguien leyó mis pensamientos cuando estaba escuchando a la Krall en el Kursaal en julio de 2008...
24 de abril
Mini entrada para celebrar que hoy es el día en que nacieron dos actrices divertidas y con talento. Calle 14 © 2009
All that JAZZ
Qué gran noticia, al menos para mí, la que entró en mi móvil y en mi vida y en mis ilusiones la semana pasada: esta semana Barbra comienza a grabar un álbum con Diana Krall. Por fin se han escuchado mis (por llamarlas de algún modo) plegarias. Los álbumes de Barbra habían entrado en una línea excesivamente orquestal y empalagosa (con la excepción de Guilty Pleasures). En los últimos tiempos se ha recurrido en exceso a las recopilaciones y ediciones de conciertos, y los fans estábamos pidiendo un giro. Yo, concretamente, pedía una vuelta al Jazz, que si bien ella nunca ha sido una cantante de este género, sí que tuvo unos comienzos de cantante de club (en el Village neoyorkino) de los que quedan grabaciones apócrifas en las que se desataba con un acompañamiento jazzístico. Tanto arreglo melódico con gran orquesta empezaba a ser muy pesado y creo que, pese a que ya no es lo que fue, le queda mucho por dar.

Diana Krall, que dejó su firma en el Kursaal el pasado mes de julio, puede aportarle eso: un repertorio muy apropiado (toda la discografía de Barbra está repleta de standards que han sido repertorio de las grandes voces del Jazz y de los crooners) y unos arreglos que pueden resultar interesantes. Por fin, además, tendrá frente a ella una voz que no competirá en potencia ni en notas largas, sino que pondrá un contrapunto de profundidad, de negrura, de talento, que quizá la diva aproveche para presentarse más brillante. No lo sé, de momento es sólo una noticia que ella misma dio en una radio de Indianápolis. A saber si es un bulo y tengo que desdecirme (snif, snif) más adelante. En el foro que frecuento y donde se ha dado a conocer la noticia, hay gente cercana a su management, si nadie lo ha desmentido a estas alturas... no perderemos la esperanza.
Vuelta al cine. No me he olvidado de Blithe spirit, es que nunca tuve tiempo de completar la entrada que comencé a escribir. Fue la última película de Lean que se proyectó antes del paréntesis para el Festival de Terror (cuya legendaria sede es el Teatro Principal, de ahí la pausa). La película era de las "pequeñas", pero no deja de ser interesante, por ser una comedia de humor negro en la que se hace uso de unos efectos especiales avanzados para la época. Una nueva colaboración con Noel Coward, en la que el personaje principal está interpretado por Rex Harrison, si bien me quedo con el espíritu burlón y la gran Margaret Rutherford, haciendo de la medium Madame Arcati. La curiosidad me llevó a averiguar ciertos aspectos poco conocidos acerca de la mejor Miss Marple que ha tenido el cine, como que ella y su marido adoptaron a Gordon Langley Hall, quien más tarde cambiaría de sexo para convertirse en Dawn Langley Simmons y quien escribiera una biografía sobre su madre adoptiva en 1983. Os lo recomiendo, id tirando del hilo, porque la información que hay sobre ellos en Internet resulta apasionante.
Hello, Wall·E!
“Out thereThere's a world outside of Yonkers
Way out there beyond this hick town, Barnaby
There's a slick town, Barnaby
Out there
Full of shine and full of sparkle
Listen, Barnaby...
Put on your Sunday clothes,
There's lots of world out there…”
Plano general de la Tierra (por el ángulo americano, por supuesto) desde un satélite, probablemente abandonado en el caos espacial, en un viaje hacia un planeta árido, abandonado, invadido por la chatarra y la basura, donde un robot y una cucaracha indestructible conviven, sobreviviendo al paso del tiempo, a la contaminación y al cambio climático.
Wall·E es trabajador y metódico, está programado para amontonar basura. Su mundo está en su ciudad de gigantescos rascacielos de residuos que él mismo va compactando y elevando bloque a bloque, recogiendo todo lo que en algún momento ha quedado abandonado por una sociedad de usar y tirar que parece haber huído despavorida. Los residuos de un mundo presuntamente moderno se convierten en juguetes y curiosidades que con mimo atesora en su vivienda, en el corazón de una máquina tan muerta como todo lo que hay alrededor.
Si nos preguntamos cómo Wall·E y la cucaracha han logrado sobrevivir en soledad, digamos que de sobra es conocido que el repulsivo insecto es indestructible, y que el robot se alimenta de energía solar bien dosificada y de impulso emocional procedente de una vieja cinta VHS que le transmite alegría y esperanza. Éste, por muy máquina que sea, entiende que más allá de aquello para lo que lo han programado, hay algo, un baile, una música, una canción, una vestimenta especial para los domingos… y una mano que entrelazar con su pezuña de acero.
Ese viejo VHS es el mismo que atesoro en alguna caja de mi garaje, donde duermen apilados los restos inservibles de mi reciente pasado. Hello, Dolly! es una obra infravalorada, denostada por la crítica y que, a pesar del éxito de público, nunca pudo recuperar en la taquilla lo que se invirtió en su rodaje. Que de la película se hayan escogido dos temas no es casualidad, como tampoco lo parece que se haya obviado al personaje principal y que da título a la obra, para centrarse en un secundario, Cornelius Hackl, o Michael Crawford. Hasta el punto se ha eliminado a Dolly que apenas quedan rastros en los compases en que debería sonar su voz; esta vez no importa. Wall·E se siente Cornelius Hackl, empleado en la tienda de piensos y forrajes de Horace Vandergelder; un joven de veintiocho años y pico (sic) cuyos escasos ahorros de toda la vida están en la caja fuerte de su jefe, y su vida entre las paredes del almacén en el que trabaja y vive. Cornelius sabe que fuera de esas paredes hay un mundo diferente, lleno de diversión y donde existe una chica a la que poder besar.
El empleado de almacén y el robot basurero se salen de la rutina un feliz día en el que conocen a la chica de sus sueños. A partir de entonces su existencia no va a ser la misma. Cornelius sale de Yonkers: Nueva York es una fiesta, con el desfile de la Calle 14 y el concurso de baile del Jardín de la Armonía. Se enamora instantáneamente de Irene Molloy, la dueña de una sombrerería que hasta entonces aspiraba a casarse con un millonario; ella, al conocer a Cornelius, se da cuenta de que ha de aprovechar el momento para saborear el lado frívolo de la vida.
Wall·E recibe la visita inesperada de Eva, una sonda que rastrea la Tierra en busca de indicios de vida. Una chica de armas tomar, pulcramente vestida de blanco. La escasa belleza de ese mundo es Apple: Wall·E despliega sus paneles solares con el clásico acorde del MacOS, o enchufa el iPod para escuchar su música favorita. Y Eva es blanca, pulida, brillante y elegante como un iMac. Después de superar la violenta irrupción en su territorio de una sonda siempre a la defensiva, Wall·E y su banda sonora consiguen conectar emocionalmente con ella y lo que ocurre de ahí en adelante es una sucesión de aventuras en las que el héroe de la chatarra se mueve, más que con energía solar, con la fuerza del enamoramiento.
Llena de guiños, homenajes e inspiraciones fílmicas, no es sino una matriushka que encierra pequeñas muñecas, como Gene Kelly lleva dentro a Stanley Donen que encierra dentro de sí a Vincente Minnelli. Y en las entrañas de Wall·E no sólo está Cornelius Hackl. Hay también algo de Buster Keaton (el hombre mudo, feo y serio que no para hasta conseguir a su amada), o del Chaplin de Tiempos Modernos, o de Harpo Marx, capaz de sacar de los bolsillos de su gabardina un perro o una escoba. Wall·E es una matriushka de pocas palabras. Su fisonomía tiene que ver con Short Circuit y con el propio ET, del que también sale inspirada la planta (donde hay vida, hay esperanza); hay un homenaje expreso a 2001 y otros más tenues a Artificial Intelligence y a Star Wars. Por último, por encima de todo es un elogio a las películas románticas clásicas y a la actitud positiva del género musical: basta sólo un momento, un instante, para enamorarse para toda la vida…
“I held her for an instant
But my arms felt sure and strong
It only takes a moment
To be loved a whole life long...”
Liza with a K
Tras la experiencia de escuchar a Dianne Reeves en la sala de cámara del Kursaal y sólo minutos más tarde a Diana Krall en el auditorio, llega el plato fuerte, la clausura. Liza, con Z, con todo su bagaje de estrella, de hija de estrellas, y con todo lo de leyenda negra que le ha ido acompañando. Como ocurrió con el concierto de Barbra hace un año, es mejor no hacerse ilusiones, no esperar nada, dejarse llevar y emocionarse, de esa manera el concierto al que asistes termina siendo inolvidable. (Foto: http://www.officiallizaminnelli.com/index.html)
La diferencia es que Barbra ha llegado hasta hoy en forma, ha sido retratada más por sus romances, excentricidades y activismo político que por otra cosa, y es que no parece ser de las que hayan ahogado sus penas en el alcohol precisamente. Pero Liza siempre ha arrastrado el talento y también el destino trágico de su madre. Ser hija de Vincente Minnelli y Judy Garland ha sido un privilegio indiscutible, y conociendo su trayectoria y la de su madre no dejamos de ver que cada día se parece más a la pequeña Frances Ethel Gumm.
Esta mañana he dado un largo paseo por la ciudad escuchando en el iPod Judy Garland and Liza Minnelli Live at the London Palladium (1964), que con Judy at Carnegie Hall (1961) son dos de mis álbumes favoritos. En ese mano a mano con su madre, Liza tiene apenas 18 años y promete. De hecho, triúnfa en Broadway (Flora, the red menace) y no tarda en irrumpir en el cine con esa delicia de película, The Sterile Cuckoo (1969), tan difícil de conseguir si no es gracias a la generosidad de las redes p2p. Y llega a la cumbre de la mano de Bob Fosse (qué grande) que le regala el papel de Sally Bowles en Cabaret (1972).
En adelante, New York, New York de Scorsese y el especial para TV Liza With a Z, así como su intervención en Arthur y Stepping Out serán lo más reseñable de su carrera, que terminará centrándose más en los espectáculos en directo (giras con Sinatra y Dean Martin). A finales de los 80 los Pet Shop Boys la relanzan a las listas de éxitos: producen el álbum Results, del que hay que destacar un tema de Sondheim (¡de rodillas!), Losing My Mind, extraído de su musical Follies.
Esta tarde, a las ocho y media, Liza en el Kursaal.