Pixar UP

UP es la última producción de Pixar; una historia que ha despertado cierto recelo entre los ejecutivos e inversores, dado que no consideraban que una historia protagonizada por un hombre casi octogenario tuviera la capacidad de generar negocio.

Lo que ocurre es que el público (de todas las edades) no es tan estúpido como los que piensan en el negocio. La audiencia evalúa la calidad, la diversión y las cualidades de la película. Quienes dudaron de Wall·E por tratarse de una película prácticamente muda enmudecieron con los resultados. Porque el robot basurero y su novia cuasi-apple divertían, inspiraban ternura y además emitían un mensaje que, lejos de la tradición moralista de Disney, despertaban la conciencia ecológica y moral de un mundo consumista -lo que no deja de ser una osadía tratándose Disney de uno de los mayores generadores de merchandising en torno a sus productos visuales-.

UP ha abierto el Festival de Cannes de 2009 haciendo historia; una película de animación que incorpora las últimas novedades de la industria, como es la generalización de las producciones en 3D, con el fin de volver a llenar las butacas de las salas que sufren la modernización de los sistemas de cine domésticos y otros daños colaterales.

La historia la protagoniza Carl Fredricksen (la voz original es del veterano Edward Asner, famoso por su papel televisivo como Lou Grant), que decide emprender un curioso viaje llevándose consigo su casa, que arranca de entre los rascacielos invasores atándola a millares de globos... (y hasta aquí todo lo que quiero saber antes de verla). El aspecto del personaje me recuerda al recientemente fallecido James Whitmore, o Brooks en "Cadena Perpetua".

La película ha tenido una gran acogida en el estreno del Festival de Cannes y, por la explosión de color vista en los teasers, promete.






57 Zinemaldia - Festival de Cine de San Sebastián

El cartel del Zinemaldia es como una puerta de entrada a lo que nos espera el próximo mes de septiembre. Después de lo anodino de la imagen de la pasada edición, el de este año ha sido como un respiro de alivio, dentro de la ruptura que en los últimos años se ha dado en la imagen corporativa y comunicativa de nuestro Festival de Cine. Suscribo cada uno de los sustantivos que esta mañana ha otorgado al cartel Mikel Olaciregi, director del evento: luz, color, sobriedad, contención.

Tendrá un día menos de duración, con el fin de sostenerse con un presupuesto con recortes y actuar de una manera coherente con la actual coyuntura económica; el Zinemaldia no quiere renunciar a seguir siendo el plato fuerte cultural y social de Donostia, y a la vez plataforma de negocio con gran proyección tanto en el ámbito de la industria cinematográfica como en el del márketing puro y duro.

En adelante irán destilando en pequeñas dosis los contenidos de las secciones Oficial, Zabaltegi y Horizontes Latinos, con las películas a concurso y que compiten en el resto de los premios que se otorgan en el certamen. Igualmente, se irán dando a conocer nombres de participantes, invitados y premios honoríficos pero que, como siempre ocurre, no se desvelarán hasta el último instante, cuando todo esté bien atado.

En cuanto a Richard Brooks, preciosa la fotografía escogida para el cartel (y el vídeo de presentación que han montado) y suponemos para la portada del libro que el Festival y la Filmoteca Española están elaborando para documentar e ilustrar una retrospectiva más que atractiva. Quim Casas está involucrado en este trabajo, así como en el libro que Filmoteca Vasca y Zinemaldia dedicarán al ciclo de La contraola. En el cartel se puede ver a Brooks con Burt Lancaster, se supone que durante el rodaje de la impresionante Elmer Gantry (El fuego y la palabra, 1960) (que me corrija alguien si me equivoco). Es una foto en blanco y negro pero llena de lo que este año busca el Festival: luz, la luz de los proyectores, la luz de la tecnología, la luz que nos ayudará a salir del agujero de la crisis. Y un poco de color para alegrar ese cielo gris que no quiere abandonarnos.

Calle 14 © 2009

24 de abril

Mini entrada para celebrar que hoy es el día en que nacieron dos actrices divertidas y con talento.

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¡PROTEXTO!

Una entradita breve, para comentaros que he iniciado otro blog en el que dar rienda suelta a mi vena de protextante, con equis. He hecho un blog aparte porque no podía mezclar mi opinión sobre la chusma con mis cosas favoritas...

http://protextando.blogspot.com/

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EL HOMBRE CON LA PIPA

Sin esperar a la presentación habitual que el Festival de Cine de San Sebastián hace a la prensa, se han anunciado dos retrospectivas (al parecer, este año no habrá una tercera) que comprondrán dos de las partes esenciales del Festival, que son el cine clásico y la revisión temática.

La retrospectiva temática este año abarca, bajo el título de LA CONTRAOLA: EL NOVÍSIMO CINE FRANCÉS, una selección de la producción más vanguardista del cine producido en el país vecino en los últimos diez años. Sin duda interesante para los que disfrutamos con el cine europeo, ya que una buena parte de esa producción no llega a nuestras pantallas. La pena es que yo apenas podré ver alguna de esas películas porque tengo que ocuparme de las que hizo "el hombre con la pipa".

Hay directores clásicos que están asociados físicamente a una figura o a un objeto peculiar; Hitchcock hizo marca de la casa su bocio y su obesidad; Fritz Lang el monóculo, John Ford el parche en el ojo, Almodóvar la indomable cabellera, Allen sus gafas de miope... La imagen que yo guardaba de Richard Brooks, menos mediático que los mencionados, era la de un tipo pulcro con su sempiterna pipa en la boca.

Bajo esa imagen, inmediatamente llegaban otras de sus películas. Newman, vaso en mano, con sus muletas en la habitación, y en ella, sobre la cama, Elizabeth Taylor; Burt Lancaster predicador charlatán encandilando a Jean Simmons; Robert Blake con la mirada perdida después de cometer ese crimen que tanto obsesionó a Truman Capote; Liz Taylor y Van Johnson y el París que vio Scott Fitzgerald de fondo...

Son las de Richard Brooks, antes escritor que director, películas sólidamente construídas sobre relatos densos que, a su vez, incluían la psicología compleja de escritores como los mencionados Capote, Fitzgerald, Tennessee Williams o Dostoievski, estando siempre Richard Brooks completamente involucrado en la elaboración de los guiones, con o sin ayuda de otros guionistas (algunos de renombre, como Gore Vidal).

La primera parte de su filmografía se desarrolla durante la década de los cincuenta; es el gran atractivo de esos filmes, la estética, el tecnicolor o el blanco y negro, el formato de aquellos años de una industria tan consolidada como en constante evolución, donde por encima de la tecnología seguían teniendo mucha más importancia el guión y el trabajo de los actores.

Como siempre me sucede en septiembre, trabajar con este material será un auténtico máster, además de un placer. Revisitar clásicos relegados hoy a los caprichos de la industria del deuvedé, y descubrir algunos que, gracias a las retrospectivas, se rescatan de las estanterías de las filmotecas para disfrute de cinéfilos.

Calle 14 © 2009